Nacida históricamente de la Aurículo Medicina del Dr. Nogier, la Bioenergética Holográmica ha sabido integrar los conocimientos energéticos tradicionales de Oriente con los avances científicos de las teorías holográmicas actuales de Occidente.
Con el estudio y comprensión de lo que la ciencia conoce como los Campos Morfogenéticos (Rupert Sheldrake). El Dr. Pierre Grospas, creador de esta técnica, ha podido sintetizar en una representación gráfica la globalidad de las manifestaciones energéticas que se dan en el ser humano y sus conexiones con el resto del cosmos que lo rodea. Se trata de un mapa en el que aparece representada la estructura o el cuerpo energético sutil del ser humano, el núcleo profundo desde el que nos estamos programando inconscientemente para la salud o para la enfermedad a nivel físico, emocional y espiritual.
Para la ciencia actual el cuerpo y el cerebro son holográmicos; lo que significa que cada parte del cuerpo y del cerebro contienen y reflejan el total del cuerpo, guardando una complejísima memoria tridimensional minúscula total de cada pequeñísima célula corporal. Las células tienen una memoria y la composición de esta memoria se explica , se diagnostica y se trata mediante la Bioenergética Holográmica. Con este conocimiento del programa celular, así como de las conexiones que éste tiene con el exterior, el profesional de Bioenergética Holográmica puede discernir el tipo de energía que emitimos y recibimos, observando si el problema es interno o de conexión, y cómo le está repercutiendo. Este proceso se hace según dicta la energía del propio sujeto, cualidad especial de ésta técnica.
Pero ¿cómo discernimos el problema en su exactitud y lo tratamos en su globalidad?. Mediante una técnica de medida que se efectúa a través del pulso, y cuyo primer artífice fue el Dr. Nogier hace mas de treinta años. El pulso tiene siempre un mismo ritmo y amplitud, y al acercársele un color característico sufre una ampliación, alteración que nos lleva a seleccionar el color con precisión.
Posteriormente estudiamos, gracias al esquema de los campos Morfogenéticos (Mapa del correcto funcionamiento de las energías en lo referente al cuerpo y su conexión externa) a que zonas del cuerpo está afectando esta energía y que le lleva al individuo a crear ese particular desequilibrio. Más tarde colocamos el color donde el propio pulso de la persona nos lo indica para lograr integrar esa energía / información y así desbloquear la situación con la liberación de toda la potencia curativa que permanecía enjaulada mientras el problema aumentaba.
Tal como demostró Yvonne Duplessis, unos corpúsculos especiales (de Rufini) de la piel permiten llevar el calor / información del color así como su energía electromagnética y gravitacional al cerebro pasando por, y equilibrando a, los conductores energéticos del cuerpo, logrando así de la actividad cerebral un mecanismo holográmicamente más eficaz.
Vamos a poder estudiar y tratar a través del pulso y de la piel todas las reacciones, o energías, armónicas y disarmónicas. Sabemos por los avances de la ciencia, que nuestro organismo humano está formado por todo aquello que ha hecho posible la vida desde el origen del universo. Por eso estudiaremos en él su parte mineral: huesos, cálculos, etc. Su parte animal: el funcionamiento celular, el porqué del proceso tumoral, los virus y bacterias, etc. También trataremos la parte vegetal, relacionada con el sistema nervioso, el equilibrio endocrino, la relación hormonal, las depresiones, etc. Y finalmente el nivel humano: todo lo que caracteriza al ser humano, su cualidad emocional, y como le afecta y afronta su vida en la sociedad.
El tratamiento consiste en efectuar todo aquello y sólo aquello que el pulso del sujeto indica: él indica su propio tratamiento. Corregida así su memoria celular, variamos el “por qué” de la disfunción a dicho problema. Es por eso que muchas personas utilizan la Bioenergética Holográmica como un camino para desarrollar la propia noción de libertad, puesto que es un medio para deshacernos de los condicionamientos y acercarnos a la libertad de la acción incondicionada; porque libera al cuerpo de los desequilibrios inscritos por las vivencias adquiridas en los momentos críticos: útero materno, nacimiento, relaciones primeras de la niñez y adolescencia.
Hasta la llegada del Paradigma Holográmico, la ciencia occidental se ha encontrado dividida en dos conceptos antinómicos e indiscociables: la energía y la materia. Encontramos esa misma oposición en la medicina: la alopatía se interesa, de alguna forma por la materia, lo orgánico, el corpúsculo, mientras que las terapias bioenergéticas se interesan por la información, la energía. Sin embargo, sabemos que estas dos corrientes son indisociables, ya que todo lo que vive es a la vez grosero y sutil, hecho de corpúsculos y de vibraciones, de materia y energía, conceptos explícitamente distintos pero implícitamente idénticos. Gracias a sus medios la Bioenergética Holográmica permite hacer una síntesis entre estas dos orientaciones.
Por la Bioenergética Holográmica comprendemos que el ser humano tiene en si mismo inscrito “un camino”, cuando no puede seguirlo aparecen las tensiones que a la larga generan la enfermedad. Gracias a ella el ser humano aprende a depender correctamente de su ambiente, a no vivir desde la insatisfacción y la angustia que provocan los sentimientos de rechazo o la búsqueda irracional de aceptación, comprensión o valoración. Aprendemos asi a vivir desde nuestra propia naturaleza interior. Encontramos un sentido de salud para el cuerpo mediante el equilibrio energético y un sentido de salud interna al ofrecernos la clave para interpretar los acontecimientos que nos ocurren, adquiriendo las informaciones y elementos necesarios para vivir más correcta y satisfactoriamente.
En el hecho de corregir “el por qué” se dirige a las afecciones orgánicas y psíquicas, actuando eficazmente en el tratamiento de numerosas afecciones funcionales u orgánicas. Y en los casos extremos permite conseguir el sosiego.
Facilita el tratamiento homeopático cuando éste se encuentra bloqueado.
Ayuda y permite al individuo organizar y sumir su inconsciente suavemente, razón por la que desbloquea y acelera el tratamiento psicoterapéutico.
La transformación psicoterapéutica no sólo es curar y eliminar las cosas que nos duelen y limitan, sino pasar a una vida normal y corriente a una mayor conciencia espiritual o de ser y a la alegría de vivir.
Y al contrario la verdadera espiritualidad no se puede plantear ajena a la psicoterapia. No se puede decir a mi me interesa lo espiritual pero no me interesa mis circunstancias infantiles y familiares, eludir el dolor, afrontarlo es lo que hace que seamos seres humanos más humanos. Participando en este cambio en la de un nuevo avance a escala filogenética (Sheldrake, campo morfogeneticos) de un ser humano más humano con mayor Conciencia de Ser. Iniciándose una nueva etapa en el mundo el Postcapitalismo y Postconsumismo. Todos estos diferentes cambios a veces trágicos del presente, son necesarios para un futuro mejor.
Ante la urgencia que todos tenemos de hacer nuestro cuerpo el lugar de integración del Yo; de que el psicosoma se libere de la simbiosis y la dependencia, y de los condicionamientos de las primeras fases de nuestra vida…
Para que nuestro adiestramiento en el “Pilotaje de lo simbólico” logre un aterrizaje mirando y viendo la realidad, y pensando muy especialmente en ti que tanto esfuerzo has hecho, y haces, en encontrarte y posiblemente ayudar a otros a encontrarse, te invito a experimentar una nueva herramienta de ayuda personal y de enorme interés como profesional.
Deseando captes la importancia de esta oportunidad…
Te espero con afecto
Pilar Foronda